Batman v Superman, mucho postureo poca diversión

Batman v Superman, mucho postureo poca diversión

La batalla del siglo. Los púgiles más populares cara a cara. Batman contra Superman. Es como si Barcelona y Real Madrid jugaran la final de la Champions. El mundo se detiene. Eres de Batman o eres de Superman. Cada cuál elige a su favorito. Una rivalidad centenaria que mueve montañas. Dios contra el Hombre. El mayor espectáculo del siglo… se me agotan las metáforas para describir las altas expectativas que crea la película. Porque agotar agota. Agota de aburrimiento. Agota de pomposidad. Agota, agota y agota.

Puro postureo poético que se resume en un gigantesco tráiler de dos horas y media sobre la película que todo el mundo tiene en la cabeza pero que definitivamente NO vamos a ver. No llega a ser una película en condiciones porque está construida por multitud de escenas diminutas interconectadas muy con calzador por un montaje que busca la espectacularidad y la chispa de un spot de la Superbowl. De esta manera no hay un desarrollo coherente de guión.

Ni se profundiza en Batman ni en Superman ni mucho menos en el resto de personajes. Mantiene un ritmo trepidante a pesar de que no suceda nada sustancioso. Todo se rodea con un halo de grandiosidad, de un aroma de “ya verás lo que viene después”. Pero nunca llega. Los sentimientos de los protagonistas se reflejan a través de sueños absurdos y surrealistas que parecen sacados de la pantalla de un videojuego. En lugar de transmitir sus pensamientos a base de escenas del mundo real con la pausa y el sosiego de las grandes películas como, sin ir más lejos, “El caballero oscuro” que en su primera secuencia ya conocemos todo que debemos saber sobre la personalidad del Joker.

La idea base es que la vida del superhéroe es una jodienda. Sin embargo, su potente mensaje termina desdibujado. Tiene pinta de que el guión ha pasado por muchas manos. Reescrituras que han originado que las escenas más emotivas hayan sido recortadas y solo haya sobrevivido la frase épica. Porque (como en cualquier tráiler que se precie) la película guarda un buen puñado de frases épicas, me refiero a esas que quedarían tan bonitas para enmarcarlas en un cuadro o para tatuárselas en la piel. Sin embargo, solo se queda en palabrería porque a pesar de que el personaje de turno escoja tan delicadamente las palabras apropiadas para tocar los corazones de los espectadores, lamentablemente ni las imágenes ni los hechos acompañan a tales eslóganes. Lo dicho, el arte de posturear por posturear.

El verdadero culpable es el montaje. Un montaje que no respeta los tiempos. No sitúa a los personajes en los escenarios, te dirige de un sitio a otro, de una trama a otra, sin dar los segunditos correspondientes al espectador para que en su cabeza ponga orden al caos que está visualizando en pantalla. Un absurdo de tales dimensiones que ya desde el inicio me impide que me crea algo de lo que estoy viendo y que tome por absurdo todo lo que venga después. No me creo ni los diálogos. Un auténtico despropósito.

La típica estampa de una tarde de domingo en Metrópolis.
La típica estampa de una tarde de domingo en Metrópolis.

A parte de las tareas de producción se encuentra el trabajo de los actores. Ben Affleck y Henry Cavill cumplen bastante bien para lo que hay. Otra cosa es lo de Amy Adams como Louis Lane, que no la dejan brillar. Es una pena. Y luego está Jesse Eisenberg como el malvado Lex Luthor que se me antoja una mezcla entre el Joker de Nolan y el Mark Zuckerberg de “La red social”. Puede gustar más o menos, pero no está mal. La banda sonora de Hans Zimmer, atronadora como siempre, la advierto un poco más trabajada que en las anteriores del maestro compositor.

No obstante, “Batman v Superman: el amanecer de la justicia” encandilará a sus fans. De eso no hay duda. Contiene una gran cantidad de guiños del universo de estos superhéroes que les encantará. A mí, me resulta abrumador. No se puede hacer un film únicamente de detalles sin los cimientos de un buen guión. Sin embargo, la cinta está más centrada en plantar las bases de una nueva franquicia, “La liga de la justicia”, que competirá en taquilla con los Vengadores.

Termino con lo mejor de la película que es una de las escenas iniciales: la batalla de Superman con Zod pero desde la perspectiva de Bruce Wayne. Una secuencia al estilo “Cloverfield”, la única verdaderamente trepidante. El resto se pierde en falsas promesas, una puesta en escena demasiado preciosista, piruetas de cámara sin propósito alguno, palabrería sobre el poder y los dioses… En definitiva, esta es la forma que tiene el director Zach Snyder de demostrarnos que hay un superhéroe más grande que Batman y Superman. Business is business.

Batman v Superman: 3,5/10

PD: En apenas tres minutitos de tráiler vivimos más tensión y suspense que en toda la película.

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