Madame Marguerite, el desesperado canto del pavo real

Madame Marguerite, el desesperado canto del pavo real

Qué harías si el amor de tu vida fuera una gran apasionada al canto pero desgraciadamente se le diera fatal. ¿Le dirías la verdad o tratarías de no herir sus sentimientos? Esta es la vida de Madame Marguerite, una mujer adinerada que desea convertirse con todas sus fuerzas en una diva de la ópera clásica.

Cada cierto tiempo celebra recitales privados donde expone su talento al servicio de sus familiares y amigos. El problema es que en lugar de evocar el delicado canto del cisne, lo suyo es más parecido al berrido de un pavo real. Pero ella no lo sabe. Su entorno más próximo le anima con halagos cuando en realidad evitan troncharse de risa delante de ella. Absolutamente nadie se atreve a decirle la verdad ya sea por vergüenza, por educación o por simple burla.

La película comienza poniéndonos en situación. Años 20, ambiente refinado y un pequeño concierto donde disfrutamos indiscutiblemente de las grandes canciones de la ópera francesa entonadas por voces maravillosamente melodiosas. Una vez educado nuestro oído en la exquisitez musical, escuchamos el ansiado canto de la anfitriona Madame Marguerite Dumont. Un gag cómico que inevitablemente nos hace ser cómplices de las mofas y de los comentarios ingeniosos de los invitados.

“Madame Marguerite” se divide en dos mitades. Durante la primera hora somos partícipes de la torre de marfil en la que vive la protagonista. Un mundo ideal, bondadoso y donde el dinero no tiene la más mínima importancia. Una vida de lo más tranquila. A raíz de su recital privado se topará con una serie de granujas que querrán aprovecharse de ella.

Mientras observamos el transcurrir de la historia de esta Madame Butterfly tan particular, uno aguarda expectante lo que vaya a venir a continuación. El deseo del espectador de que alguien le diga la verdad es tan fuerte que la tensión puede llegar a ser insoportable. Todo ello aderezado con pequeños tintes de comedia y el sutil aroma de la picaresca cervantina.

“No sé por qué insiste, insiste e insiste tanto en cantar”, esta frase recitada por el marido es la clave de la película. La verdadera razón que se esconde tras los cánticos desafinados de la señora Dumont es mucho más dura de lo que cabía imaginar. Lo descubrimos a mitad de la obra y despierta un torrente de ternura hacia ella. Es ahí cuando todo el peso recae en su marido. Las mentiras de su esposo no son para protegerla a ella sino su propio pellejo. En realidad “Madame Marguerite” es una historia de amor.

Hasta el profesor más granuja se apiada de ella.
Hasta el profesor más granuja se apiada de ella.

Amor y Arte. La historia no descuida la oportunidad para hablar sobre el Arte. ¿De dónde surge el Arte? ¿Hay gente que ha nacido artista y gente que no? Una brillante lección que nos recuerda que el Arte irrumpe de las mismas entrañas de uno mismo. Nace del máximo placer o del dolor más desgarrador. No hay término medio. Su profesor particular no le enseñará a cantar sino a sacar lo que lleva dentro de sí.

Catherine Frot es la voz principal. Una potente interpretación de ternura y sensibilidad. La actriz se muestra delicada y vulnerable al mostrar la incapacidad de distinguir una realidad tan evidente. Cuando descubres por qué la mujer se empeña tanto en cantar se te rompe el corazón. Su actuación le ha valido un premio César de la Academia Francesa.

La dirección de Xavier Giannoli no desafina en ningún momento. La fotografía y la puesta en escena están muy trabajadas. El guión descarga toda la carga emotiva hacia el final. Nos habla de la sobreprotección positiva, el miedo a perder a la persona amada y el desesperado canto del pavo real. Utiliza a los personajes secundarios para describir la relación de la mujer y su marido porque ni ellos mismos conocen las razones de por qué hacen lo que hacen.

La historia va avanzando irremediablemente hacia el concierto final. Un concierto con público de verdad. Un final dónde la protagonista descubrirá la auténtica verdad. Las entradas para este gran espectáculo ya están puestas a la venta en los cines de nuestro país. Déjate llevar por la curiosidad porque la simple verdad es que “Madame Marguerite” es una joyita del cine francés.

Madame Marguerite: 7/10

PD: ¿Quieres saber la verdad? ¿La auténtica verdad? ¿La que nadie se atreve a contarle?

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