Julieta, silencio que habla Almodóvar

Julieta, silencio que habla Almodóvar

“Almodóvar, ¿por qué eres tan jodidamente bueno?”. Pido disculpas por mi lenguaje pero es justo lo que pensé al abandonar la sala de cine. Quería quedarme para seguir desengranando el drama de Julieta desde sus mismas entrañas. Me quedé absorto al contemplar la culpa, el miedo y el dolor de la rosa más bella del rosal que irremediablemente se va apagando. “Julieta” es el drama sin lágrimas.

Julieta lleva doce años sin saber nada de su hija. A raíz de un encuentro fortuito con alguien del pasado aflora en ella sus recuerdos y escribe una carta detallando el comienzo de tan dura separación. Descubrimos a una joven Julieta enamorada de un Ulises amante de la pesca. La mujer con nombre de tragedia shakeperiana es una profesora de literatura todavía creyente en el amor. Pero será la incomunicación lo que va a marcar su vida para siempre.

El silencio que inunda cada rincón de la habitación. El silencio que grita como el elefante en el salón. Todo el mundo sabe que está ahí, pero nadie lo quiere ver. El silencio como metáfora de la fiebre que avisa de la llegada de una enfermedad: la total y absoluta desesperanza. Actúa como un virus que se va comiendo todos los aspectos de la vida de Julieta y que más tarde se propaga por sus seres queridos. Como el huracán que arrasa con todo lo que encuentra a su paso. Las consecuencias de tener un rico mundo interior y no saber sacarlo.

Un drama tan delicado que expresa las emociones a través de la incomunicación de sus personajes. Aunque ellos callen, su entorno habla por ellos. Ahí es donde entra en juego la luz, el vestuario y la puesta en escena. El contraste de la fría Galicia con el brillante desenfado del sur. Mientras unos se detienen en la tristeza, los otros siguen caminando.

El contraste Norte-Sur. La luz, el vestuario y el escenario transmiten las emociones de los personajes.
El contraste Norte-Sur. La luz, el vestuario y el escenario transmiten las emociones de los personajes.

Sabes que estás delante de un genio cuando de una fotografía se saca la historia para una película como “Los abrazos rotos”. Esta vez, Pedro Almodóvar utiliza una conversación de tren para construir este ‘drama austero’, como él mismo lo define. Esa charla en el vagón es la clave de toda la historia y perseguirá a la protagonista allá dónde vaya.

El director demuestra su talento con el movimiento de la cámara, el encadenado de planos o el sumo cuidado por las metáforas. Solamente observar sus encuadres ya es una maravilla que confirma que lo que ves en pantalla está por encima de sus semejantes. Mención especial se merece la secuencia de las tartas donde muestra el dolor a través de los años. Sin decir palabra, las imágenes nos presenta una serie de postres con la más apetitosa de las apariencias para que segundos después acaben uno por uno en el cubo de la basura con tanto sigilo que estremece y duele. Duele tanto como el dolor de la protagonista en esa escena.

Adriana Ugarte y Emma Suárez dan vida a Julieta en diferentes épocas. El proceso de una muchacha jovial que se va marchitando con el tiempo. Ambas son la viva imagen de una mujer atada de pies y manos por el sentimiento de culpa y la desidia. Un trabajo sutil y descarnado. Completan el reparto Daniel Grao, Inma Cuesta, Darío Grandinetti y Michelle Jenner. Por encima de ellos destaca Rossy de Palma, cuya actuación de la típica mujer dura del norte se merece todos los elogios.

“Julieta” es una película que bebe mucho del teatro. Se viaja a través de la elipsis pero no resulta nada complicado seguir la trama. Sí que es verdad que el final deja un cierto sabor a repetición pero nada tiene que ver con el lapsus que sufrió el director con aquellos amantes pasajeros.

Almodóvar regresa a la senda de “Volver”. Y lo hace con la adaptación de la obra de Alice Munro, “Silencio”, título que iba a compartir con la película pero finalmente decidió cambiarlo tras el rodaje. Una de las razones que daba era que Martin Scorsese andaba rodando “Silence” y que se iban a juntar muchos silencios en la cartelera internacional.

El cineasta manchego se ha ganado el respeto de la crítica mundial y la admiración de la industria cinematográfica. El Festival de Cannes ha decidido incluir “Julieta” en la Sección Oficial de este año tras el estreno en España, algo que incumple la norma casi sagrada de la exclusividad del certamen. Y es que el genio almodovariano está más vivo que nunca y nadie se lo quiere perder.

Julieta: 8/10

PD: El tráiler no te dice nada.

PD2: Almodóvar es de los que esperan contártelo todo en las salas de cine.

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