El libro de la selva, sé tú mismo y olvídate de la preocupación

El libro de la selva, sé tú mismo y olvídate de la preocupación

“El libro de la selva” logra algo que parecía imposible: que toda la sala del cine se levante de la butaca cantando el clásico ‘O dubi du quiero ser como tú’. Como si toda la película fuese creada bajo ese único propósito. Arrancarte una sonrisa. Sus magestuosos efectos visuales se muestran al servicio de este clásico de Disney para convertir el buen rollo en una historia épica.

El cuento nos lo sabemos de memoria. Un niño cae perdido en el bosque y una manada de lobos deciden criarlo. El resto de animales, sabedores del potencial destructor de los humanos, temen que se convierta en un Hombre malvado. El tigre Shere Khan se siente amenazado y le busca para acabar con su vida.

La historia nos la conocemos al dedillo y aun así sentimos que estamos disfrutando de material fresco. Le reconozco todo el mérito a su director, Jon Favreau. De verdad, me quito el sombrero. Ya nos tiene acostumbrados al puro entretenimiento con las películas de Iron Man pero Robert Downey Jr. se llevaba los halagos. Ahora, no comparte plantel con nadie y se merece todos los respetos como director.

Jon Favreau lleva el cuento a la épica con unos efectos visuales que parecen sacados de otro mundo. La completa interacción del niño con los personajes animados, la fiel recreación de los escenarios del original y el sumo cuidado de los tiempos y por el tono de las escenas convierte a Jon Favreau en un director/padre preocupado por sus espectadores ya sean grandes o pequeños.

Evita caer en los alardes innecesarios de pirotecnia para no apabullar. En los momentos clave deja a un lado la magia visual para subrayar el mensaje, de esta forma brilla el guión y por consiguiente brilla la película porque todos los elementos encajan en perfecta armonía.

La icónica imagen del pequeño Mowgli y su amigo Baloo de "The jungle book".
La icónica imagen del pequeño Mowgli y su amigo Baloo de “The jungle book”.

La idea base de la historia es que la vida es una jungla con multitud de peligros. La manera de afrontarlo es lo que diferencia al niño del Hombre. También habla sobre la necesidad de sentirse unido a una familia (o manada) y acerca del respeto a los más mayores. Termina centrándose en la búsqueda del objetivo último que, como dice el oso Baloo, no es otro que el de vivir una buena vida. Pero solo es posible siendo uno mismo sin preocuparse excesivamente por las constantes amenazas que acechan. Para ello, cobra la máxima importancia el puro instinto salvaje de distinguir entre un amigo y alguien que busca aprovecharse. Una auténtica oda a la amistad con mayúsculas.

Las enseñanzas que Rudyard Kipling escribió en su ‘The Jungle Book’ siguen siendo vigentes más de cien años después. Sus valores no pasan de moda y con “El libro de la selva” podemos disfrutarlas en familia. Vayan todos juntos a verla.

El libro de la selva: 7,5/10

PD: ninoninonino… ¡y olvídate de la preocupación!

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *