El héroe de Berlín, a palabras nazis oídos sordos

El héroe de Berlín, a palabras nazis oídos sordos

Jesse Owens fue el atleta negro que puso en entredicho el ideal nazi en los Juegos Olímpicos de Berlín bajo la atenta mirada de Adolf Hitler. No hay duda de que este hecho histórico se merecía una buena película o al menos una en la que se recordara los valores de esta hazaña. “El héroe de Berlín” va más en la línea de la segunda opción. No es tan épica como el legendario Jesse Owens pero es una película necesaria. Solo por eso ya merece la pena.

La historia se narra en clave de superación personal. Un pobre muchacho afroamericano las pasa canutas mientras trata de cumplir su sueño: correr en las grandes competiciones. Al puro estilo hollywoodiense pisa de puntillas por el contexto sociocultural de la época para centrarse solamente en Jesse Owens. Nos dirige la mirada a su vida de una manera demasiado directa y tan plana que roza el telefilm. Sin embargo su ritmo dinámico, una dirección muy comercial y, sobre todo, el carisma de Jason Sudeikis son los responsables de llevar el barco a buen puerto.

Lo que “El héroe de Berlín” no te cuenta es la suma importancia de este hito que traspasa las fronteras del deporte para instalarse allá donde se escriben con tinta indeleble los hechos históricos de primer orden. Sí es cierto que esparce pistas a lo largo del metraje al incluir el enfrentamiento de Joseph Goebbels con Leni Riefenstahl. El ministro de propaganda nazi impulsa la idea de rodar un film de los Juegos Olímpicos que se iban a celebrar en la capital alemana en 1936.

El objetivo era transmitir al mundo la idea de que la raza aria era la más perfecta de todas. Altos, rubios y atléticos, los jóvenes nazis simbolizaban la pureza racial. El resto eran considerados defectuosos. Ahora os podéis imaginar lo que suponía que un negro fuera el más veloz del mundo en su propia casa.

A la cita no podía faltar Leni Riefenstahl. La cineasta fue elegida por el propio Hitler para rodar el largometraje que acabaría llamando “Olympia”. Se posicionó por encima de cualquier ideal para únicamente captar con sus cámaras la belleza del cuerpo humano. Para ella, la Divinidad radicaba en la perfecta armonía de los movimientos de los cuerpos de los atletas que uno por uno iban ejecutando sus ejercicios físicos. Sin importar el color de la piel ni las creencias de los deportistas. De ahí (y por mucho más) su enfrentamiento con Goebbels.

Jesse Owens y su entrenador Larry Snyder son interpretados por Stephan James y Jason Sudeikis.
Jesse Owens y su entrenador Larry Snyder son interpretados por Stephan James y Jason Sudeikis.

No obstante, “El héroe de Berlín” nos ofrece otras muchas cosas muy interesantes. Como por ejemplo la capacidad de un deportista para competir. Descubrimos que hay dos tipos de lesiones: la física y la mental. Focalizar los deseos, no despistarse con ciertos escaparates y tener la conciencia tranquila es tan importante como el entrenamiento diario.

Según va avanzando la historia se centra en las críticas. El arte de digerir las críticas. Todo el mundo habla y opina. El dilema de a quién hacer caso y a quién no. El momento más memorable es la escena del vestuario con el entrenador alzándose a gritos sobre un coro de blancos racistas. Jason Sudeikis (“Somos los Miller”) interpreta al entrenador de Jesse Owens. La complicidad con su pupilo es, sin duda, lo mejor de la película. Otra que brilla es Carice van Houten (“Juego de Tronos”) como la sofisticada Leni Riefenstahl. De verdad que no se me ocurre una actriz mejor para el papel.

Una historia de superación personal muy entretenida que sabe mantener cierta tensión hasta el desenlace y eso que el título ya vaticina el resultado final. Su estilo comercial nos acerca la figura de Jesse Owens de una forma muy atractiva para conocerle mejor y no olvidarle jamás.

El héroe de Berlín: 5,5/10

PD: Una película tan comercial como necesaria como se puede comprobar.

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